Tocando el cielo

PR08_GLASS_130213_VERÓNICAVANZILLOTTADEANDRÉS

No todo lo que reluce es oro. Los brillantes artículos del periodista del diario neoyorquino The New Republic (TNR), Stepehn Glass, llevaron a la cima al periódico y a su autor. Pero no por mucho tiempo. El éxito del informador duró escasamente tres años, desde 1995 hasta 1998. Glass era el cabecilla de la redacción, todos lo admiraban por su increíble trabajo; por sus historias originales, sus fuentes auténticas o simplemente por los detalles con los que narraba los artículos. Destacó por el amor que tenía hacia su profesión y por cómo lo trasladaba a sus escritos. En el periodismo, uno de los criterios de noticiabilidad es la veracidad con mayúsculas y se sustenta en el último fin de la profesión, informar a los ciudadanos con noticias reales y verídicas. Además, la ética profesional y personal también son un punto importante porque antes de ser periodista, hay que ser persona.

El caso de Stephen Glass es uno de los ejemplos más claros donde se irrumpe con los ingredientes del buen periodismo. El joven periodista falseó, de 47 artículos publicados en TNR, 21 de ellos. El fraude salió a la luz gracias a las tremendas investigaciones realizadas por el periodista del diario digital Forbes, Adam Penenberg. La comprobación de las fuentes fue el elemento clave para desenmascarar a Glass. El contraste de los datos publicados en el artículo “Hack Heaven” a través de internet, supuso el comienzo de la gran mentira del periodista de TNR.

El periodista Stephen Glass

El periodista Stephen Glass

El fraude periodístico estadounidense se llevó a la gran pantalla en el año 2003 bajo el título “El Precio de la Verdad”. En ella se relata paso a paso la caída de Stephen y sobre todo la importante investigación llevada a cabo por Forbes Digital. El destape tuvo sus pequeños inicios con el artículo “La Crisis Primaveral”, que trataba sobre una Conferencia de Acción Política Conservadora en el año 1997. Las dudas comenzaron cuando el TNR recibió críticas de conservadores y republicanos sobre falsos datos publicados acerca de los políticos y la ingesta de alcohol, procedente del minibar (que no existía) del hotel donde se alojaban .

El caso de Glass en el film 'El Precio de la Verdad'

El caso de Glass en el film ‘El Precio de la Verdad’

La gota que culminó con la fama de Glass se corroboró con la verificación de los datos del artículo “Hack Heaven”. El escrito hablaba sobre un hacker inventado de 15 años que había entrado en el sistema informático de una grande empresa y tras ser pillado fue presuntamente contratado por dicha sociedad; relatada de forma muy exagerada y en primera persona. Las sospechas comenzaron cuando el periodista de Forbes Digital, Penenberg, empezó a inspeccionar sobre el lugar donde se reunió el hacker con los ejecutivos en Jukt Micronics. Tras varias comprobaciones erróneas, y la presión que recibió Glass, salió a la luz que todo era ficción. La revista Forbes publicó la verdad sobre lo sucedido en el año 1998 con el artículo ‘Forbes smokes out fake New Republic story on hackers’.

El periodista de Forbes Adam Penenberg

El periodista de Forbes Adam Penenberg

Tras todos los debates acerca de la veracidad generados por los casos de Glass o Janet Cooke, el ex periodista de TNR se licenció trece años más tarde en Derecho. Además, en el año 2003, escribió el libro ‘El Fabulador’ como si de una autobiografía se tratase, en el que narra cada una de sus historias ficticias. En el libro explica cómo comenzaron sus mentiras e invenciones de las que se sintió tan involucrado que llegó al extremo de no poder parar.

'El Fabulador' de Stephen Glass

‘El Fabulador’ de Stephen Glass

 

La veracidad como criterio de noticiabilidad. El mundo del periodismo está rodeado de historias, hechos, acontecimientos, noticias o testimonios que narran sucesos. Pero estos hechos deben ser sobre todo reales y veraces. El verdadero periodismo no existiría sin este ingrediente principal, pues es su esencia. Por mucho que puedan atraer noticias sensacionalistas, la invención no es la salida. Un buen profesional puede convertir un artículo veraz en algo más que un artículo sensacionalista. Los ciudadanos tienen el derecho a estar informados segundo a segundo de forma verídica. La ficción nunca puede superar a la realidad.

La importancia de comprobar las fuentes. Un periodista no es nadie sin sus fuentes. A estas hay que cuidarlas, tratarlas con respeto y mantenerlas. En cualquier elemento periodístico es primordial la comprobación y el contraste de las fuentes, con el objetivo de asegurar que la información que se va a publicar, y que por lo tanto generará opinión pública, va a ser cierta. Este punto también va unido a la investigación por parte de los redactores, pues como hemos podido comprobar en el caso de Glass; sin una investigación pura y dura no se hubiera desvelado el fraude de dicho informador.

El trabajo en equipo. El compañerismo y el trabajo en equipo entre los miembros de la redacción tiene que estar muy coordinado. Entre varias personas el producto siempre será de mejor calidad. Las revisiones, los contrastes o las correcciones de errores serán más eficaces en equipo, por lo tanto las noticias tendrán mayor credibilidad y veracidad.

Ambición, sinónimo de fracaso. En esta profesión también es muy importante la honestidad de los trabajadores. El carisma y la forma de contar las historias llevaron a Glass a la cumbre del éxito. Pero su devoción por la ficción y sobre todo, la ambición por el triunfo, fue lo que le llevo al fracaso. También se vinculó la falta de credibilidad que adquirió el diario The New Republic al naufragio de este periodista.

Exceso de libertad en la red. Cada vez nos encontramos rodeados de más medios digitales. Ya no solo periodistas, si no propios ciudadanos a través de blogs o redes sociales pueden comunicar. El problema se encuentra en el exceso de libertad de información en este soporte. Muchas fuentes no pueden ser corroboradas al 100%. Como bien dijo Glass en el film “muchas veces la única fuente es el propio periodista”. Pero no solo se deben guiar por eso, porque también influye el contexto en el que ocurren los acontecimientos.

En este caso, hemos podido comprobar que no siempre los medios tradicionales son los que mejor informan. El diario Forbes Digital fue quien desmanteló a TNR que no cumplió con la veracidad ni la comprobación de fuentes. Se podría haber evitado si se hubiera ejercido la profesión de manera correcta, pues un par de artículos se les pueden escapar (aunque no sea correcto) pero no 21. La verdad tiene un precio muy alto y más cuando se trata de informar o comunicar.