Las claves de un periodista con fuerza

PR03_KAPU_141212_NATALIACABELLO

“El periodismo no es un trabajo, es una vocación”. Con estas palabras dio comienzo el pasado 21 de noviembre la conferencia que impartió Beata Nowacka a los alumnos de la titulación de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) sobre la vida y obra periodística de Ryszard Kapuscinski. Nowacka, que es una de las biógrafas más reconocidas a nivel internacional por sus investigaciones sobre el escritor polaco, quiso mostrar el lado más humano del gurú del periodismo moderno. Kapuscinski veía el periodismo como “una misión”. Así, Beata Nowacka, certificó que la misión de Kapuscinski era “ser la voz de los que no tienen voz”, ya que se exponía como una persona ligada a los más desfavorecidos.

Imagen

Su periodismo humano y de calidad le llevó al  periodista, escritor, y ensayista polaco a hacer de su vida una aventura en la que tuvo de frente numerosas veces a la muerte, tal y como narraba Beata Nowacka. Ganador de más de 50 premios internacionales, Ryszard Kapuscinski, vivió la aventura de la profesión periodística de primera mano (se trasladó a África donde cubrió 52 naciones de forma independiente) y afirmaba que hay que convivir con los protagonistas de la noticia expresando que “la experiencia de vivir con personas diferentes es lo que forma la empatía y construye el verdadero espíritu humano”, declarándose contrario a la forma de actuar de los periodistas del siglo XXI cuya profesión se rige por la inmediatez, ir al lugar de los acontecimientos, grabar e irse sin adentrarse en el meollo de la noticia, sin conocer la realidad de las historias. Un periodismo muy alejado del periodismo del que Kapuscinski era defensor, basado en empatizar con los actores e implicarse en el tema, por lo que “el periodismo verdadero  debe mostrar interés real por la gente”.

En definitiva un periodista tiene que tener fuerza y no querer contentar a los jefes y a la audiencia, sino hacer un trabajo previo de documentación en el que se muestre también el aspecto humano de esas historias. “El periodista tiene que ser ante todo buena persona”.