La intuición de Pedro J.

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Gracias a la ambición, el afán y profesionalidad del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, el diario se ha convertido en uno de los más vendidos en España (ocupa la segunda posición tras El País, según la última oleada del EGM).

El vendaval económico que azotó España en 2007 entró de lleno en las empresas periodísticas. Hay que sumarle la caída de la inversión publicitaria. Este cóctel ha provocado que hasta el momento se cuentan por decenas, en España, el numero de medios que se han visto obligados a cerrar, siendo lo más triste los puestos de trabajo que se han perdido. Ciencia y tecnología se han convertido en la ‘salvación’ para ahuyentar al fantasma de la crisis.

En la ciudad que nunca duerme, Nueva York, la tecnología se unió a la prensa escrita para solventar una “futura, aunque cercana, muerte anunciada”. Así, el diario ‘NYTimes’ se convirtió en el primer periódico en comercializar sus ejemplares en versión digital.

España, país con una amplia trayectoria en tauromaquia, folclore y últimamente tricampeona en campeonatos de fútbol, permanece a la sombra del despertar socio-tecnológico. Parece que la invención de la fregona y el chupa chups han provocado una ceguera que obnubila el desarrollo de nuevos proyectos.

Un ejemplo es la puesta en marcha de Orbyt, idea traída desde el otro lado del Atlántico. Pedro J. Ramírez ha visto en la iniciativa americana dos vías para mantener su fama a la altura de sus posibilidades. La primera, que su periódico siga en el mercado y la segunda, alzarse con la banda de ser el primer medio con esta plataforma. Según Ramírez, en su artículo “Hacia una nueva Edad de Oro de los periódicos”, las ventajas del medio digital son la facilidad para acceder al contenido, la comodidad, la gran cobertura geográfica y el bajo coste de los ejemplares online. Además, augura una nueva etapa de bonanza de la inversión publicitaria. Para el marido de la fashionista Agatha Ruiz de la Prada todo son ventajas.

Pedro J. Ramírez, director de El Mundo

Pero, ¿dónde van a parar esos trabajadores que día a día se encargan de impresión, transporte y difusión de los periódicos? ¿Garantiza Orbyt una remesa de contrataciones de periodistas? ¿O hará que los ya contratados multipliquen sus funciones para hacer frente a los servicios que ofrece?

De esta manera, nos planteamos si este nuevo medio tecnológico viene a salvar a los periódicos o al periodismo porque si Orbyt es el antídoto para proteger al espécimen, ¿quién vela por los derechos de quienes día a día trabajan para que cada mañana los quioscos ofrezcan ediciones actuales?

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