A contracorriente

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El pasado miércoles 10 de abril el periodista Toni Martínez visitaba las aulas de periodismo insuflando un mensaje de ánimo basado en la experiencia personal ante la delicada situación que atraviesa el periodismo.

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El periodista valenciano durante su intervención

El valenciano, de 37 años es el fundador del periódico La Marea, además de ser también socio y trabajador de la cooperativa Más Público. Sin embargo, ha llegado a la situación actual tras no pocos reveses en el mundo del periodismo y es que hace poco más de un año, concretamente el 24 de febrero de 2012 se quedaba sin trabajo. Mediapubli, la empresa editora de Público, el diario para el que Martínez trabajaba, presentó un Expediente de Regulación de Empleo mediante el cual cerró su edición impresa tras despedir al 84% de la plantilla del diario. Únicamente se salvaron de la quema 26 empleados, los mínimos considerados para el mantenimiento de la web.

Según palabras del periodista, “creíamos que se acababa el mundo”, pero para sorpresa de muchos, el mundo no sólo acababa sino que se expandía, ya que tras el cierre surgieron una gran variedad de pequeños modos de comunicación alternativos, entre ellos: Infolibre, el diario.es, La Marea, Mongolia y Alternativas Económicas. Estos nuevos focos de información aislados de posibles presiones, han aportado más libertad en la opinión, más pureza en el periodismo y sobretodo han inyectado nuevas esperanzas periodísticas demostrando que aun queda hueco para reinventarse si se hace la tenacidad y la imaginación aliados incondicionales.

Hay que cuestionarse, como ya se lleva diciendo desde hace mucho tiempo, determinados aspectos como los modelos de negocio tradicionales y apostar por nuevas formas de los mismos. MásPúblico ha optado por la cooperativa como modelo empresarial, y con una plantilla de diez trabajadores a la que hay que sumarle los usuarios y socios, ha creado un gran producto como el periódico mensual La Marea, que de momento y contra el pronóstico de muchos ha conseguido mantenerse a flote bajo el temporal electrónico. Con una tirada mensual de 25.000 ejemplares y distribución en ciudades principales como la Madrid, Barcelona o Valencia ha conseguido hacerse con 44 puntos de distribución. Esta nueva proeza parece que hará cuestionarse a los defensores más recalcitrantes del fin del papel su postura o al menos matizarla; si bien Internet ha aumentado progresivamente en cuanto a acogida de medios de comunicación se refiere y desde hace tiempo se viene apostando claramente por la red  para el tema publicitario, en la publicación La Marea “nuestros ingresos vienen casi exclusivamente del papel, la web apenas nos da dinero” confiesa Toni Martínez.

Sin embargo, la edición offline apenas se sustenta con publicidad, lo que confiere un amplio margen de maniobra a la plantilla para el tratamiento de determinada temática espinosa como puede ser la defensa de lo público, la igualdad o la vivienda digna, asuntos delicados de plena actualidad, en los que “La Marea es como un guiño”, subraya Martínez.

Este es el único modo de acercarse cada vez más a los ciudadanos y de alejarse de los tentáculos de cualquier grupo empresarial al que le interese mantenerlos bajo control.

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El nombre de esta publicación mensual, que ya va por el cuarto ejemplar, constituye una metáfora de aquellas masas o movimientos sociales que son como una marea humana que lucha por sus derechos de una forma cada vez más comprometida  y constante.

El protagonista de la charla, con casi quince años de profesión a la espalda reflexionados, asevera que en España no existe libertad de prensa, ni un tratamiento adecuado de la información, pues la prensa no suele profundizar en los temas que aborda, ni los analiza ni los amplia, por lo que la información queda como una verdad a medias.

 Esta forma de entender y ejercer el periodismo viene a sintetizar la quintaesencia del mismo. “un periodismo libre de intereses particulares, transparente  y democrático” como definió Toni Martínez.

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Ramón Lobo, ave Fénix del periodismo

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Ramón Lobo

Ramón Lobo

Fue uno de esos momentos para calcar en la memoria porque se sabe que ya nunca volverán a repetirse:

Ramón Lobo tras ser despedido con un ERE por El País, dio una conferencia en la UMH , siendo ésta su primera declaración pública tras el suceso.
Para los asistentes despertaba el interés por su consagrada carrera, la curiosidad por su reciente despido y el morbo por sus primeras palabras.
Un aula abarrotada de personas pertrechadas con todo tipo de material tecnológico para inmortalizar el momento, fue el escenario desde el que el periodista arrancó su charla.

Como aperitivo, una breve repaso a los temas más candentes del periodismo: la crisis del modelo empresarial, la crisis del papel e Internet. Ramón Lobo no traía la cura para estos males que acechan a la profesión, pero tal vez quisiera concienciar al auditorio como medida preventiva contra los mismos.

De primer plato, algo más dulce que rebaje el regusto amargo de lo anterior: a pesar de los tiempos difíciles para esta profesión, Lobo da un sí tajante a la cuestión de si hay futuro para el periodismo. Para el veterano reportero, en un mundo donde hay más información que nunca, tienen que haber periodistas. Los profesionales de la información conseguirán sortear las dificultades, según Lobo, mediante la perseverancia.

El veterano reportero junto a dos estudiantes de periodismo de la UMH

El veterano reportero junto a dos estudiantes de periodismo de la UMH

El segundo plato suele ser el más contundente, el más elaborado y sabroso. Parece ser que Ramón Lobo no decepcionó como chef: habló de qué significa ser periodista para él y de cómo encaja la profesión en su obligada nueva vida tras el deceso laboral.
Quizás el nombre de su recién iganaugurado blog sintetice el espíritu del avezado reportero ante la situación: Este fuerte no se rinde. 
Afirmó que para él nada había cambiado, dibujando la estupefacción en el entrecejo de los asistentes. Lobo puntualizó: “He aprendido que la profesión es un tobogán, vales lo que vale tu reportaje. Cuando subas la escalera saluda a todo el mundo porque serán las mismas caras que veas al bajar”.
Tal vez, desde esta perspectiva de que los mecanismos de la profesión son cambiantes pero la esencia del periodista inamovible, pueda entendese mejor que para Lobo nada haya cambiado y que esta situación solo sea una vuelta a los orígenes.

El postre no llegó para todos: hay quien ha considerado que teniendo en cuenta las circunstancias, la de Ramón Lobo ha sido una intervención comedida.
Otras voces, por el contrario, opinan que los comedidos fueron los asistentes, quienes poseyendo el bisturí de la palabra no supieron rasgarle las entrañas a Lobo con las preguntas adecuadas.

Sea como fuere, parafraseando a Ramón Lobo durante su intervención, “Nuestro mayor privilegio es la capacidad de elegir”.
Conferenciante y audiencia eligieron sus palabras por lo que, tal vez, la conferencia simplemente fue la que todos juntos construyeron.