Aquel visionario tenía razón. Era Albert Montagut

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– Título: NewPaper. Cómo la revolución digital transforma la prensa

– Autor: Albert Montagut

– Editorial: Centro Libros PAPF, S.L.U, 2012BenitoMaestre

– Primera edición: 11/2012

– ISBN: 978-84-234-1294-5

Albert Montagut no se conforma con ser flor de un solo día. A pesar de no ser un periodista tan polémico como Pedro J. Ramírez ni tener tantos seguidores como Ignacio Escolar, Montagut tiene una dilatada experiencia periodística a sus espaldas. Las ediciones en papel, el mundo online, el desarrollo de las webs, la audacia de los periodistas… son palabras que, junto a una elegante narrativa, profundizan sobre la reconversión de la prensa española en su nueva obra, ‘NewPaper’ (Deusto, 2012). La maestría de Albert Montagut disecciona a lo largo de diez temas la transformación de los diarios impresos cuando internet comenzaba a mostrar la patita. Para bien o para mal, todo ha cambiado: el mercado y la sociedad, el modelo de negocio, los propios periodistas, las técnicas y herramientas de trabajo…

En 1995, internet se encontraba en un estado embrionario para la gran parte de la ciudadanía. Albert Montagut, siendo director de El Mundo de Catalunya, puso un ordenador con acceso a la red en el centro de la redacción y afirmó con plenitud: “Está todo. Esto lo va a cambiar todo”. Y casi dos décadas después, el tiempo le ha dado la razón; fue un visionario como el filósofo y matemático Galileo Galilei, autor de la teoría que asegura que la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés, afortunadamente Albert Montagut corrió mejor suerte.

La primera norma empresarial dice que una empresa debe obtener, ante todo, beneficios para continuar a flote. El negocio del periodismo no iba a ser menos, y aquí la competencia juega un papel transcendental, es primordial. Las dos grandes cabeceras nacionales (las cuales tuvieron trabajando al periodista catalán en sus redacciones) se encuentran enzarzadas por el liderazgo, en una guerra que no cesa. Las primeras batallas lidiadas entre El País El Mundo, principalmente por la sobrecarga de ideología en las noticias, tuvieron lugar a mediados de los noventa en la edición de papel, así, y ante este clima hostil, los lectores emprendieron un cambio de escenario para no salir perjudicados, y encontraron en sus webs un lugar hegemónico. La cruzada entre el Grupo Prisa y Unidad Editorial puso en contacto a los ciudadanos con internet, sitio donde continúa la ardua lucha por alcanzar el pódium.

El periodismo ha dejado de ser el rey Midas para dar paso a la ley de Murphy. La tostada continúa cayendo al suelo en el negocio periodístico español por el lado de la mantequilla. Desde el inicio del vendaval económico la prensa es el segundo sector más castigado, tras la construcción. Rafael Ramos, corresponsal en Gran Bretaña de La Vanguardia, confirma que “medios prestigiosos están renunciando al valor de su propia marca para ofrecer un producto digital low cost. Es una batalla en la que está en juego la supervivencia no sólo de los periodistas, sino de la profesión”.

Benito Maestre

Para Albert Montagut la actuación de los profesionales de la comunicación es esencial para reflotar el periodismo. Lo cierto es que la prensa “tiene los días contados”,  como asegura Jaume Roures, propietario de Mediapro, quien está convencido del ocaso del papel, aunque confirma que “influye más que el digital”. Sin embargo, Pedro J. Ramírez confía en la supervivencia de los periódicos, pero ¿a qué precio? impulsando las tabletas en detrimento del soporte papel. Apple, con Steve Jobs al frente, ha sabido humanizar la tecnología, sobre todo con su joya de la corona, el iPad -que cuenta con tres versiones- , que supo cual era el comportamiento final del usuario.

La idea de Jobs no pasa desapercibida para Albert Montagut, quien marca el punto de partida: “Estamos donde estamos y es aquí y ahora donde debemos cambiar”. No es tiempo de estar de brazos cruzados, es el momento de ponerse a trabajar, sudar la camiseta y sentir el riesgo. Un diario español que se ha atrevido a dar un paso hacia adelante es SUR (periódico regional en Málaga del Grupo Vocento) que, desde el pasado martes 12 de febrero, ofrece contenidos diferentes en papel e internet de la mano de una redacción con una sola identidad. Otros medios recurren al crowdfunding para seguir adelante, como es el caso de VilaWeb de Vicent Partal, que cubre con las aportaciones de los socios el 10 por ciento de los costes. La necesidad agudiza el ingenio y “hay que transformarse”, declara Partal.

Carlos Yárnoz, subdirector de El País, ante la rocambolesca transformación de los periódicos señala que “no se trata de acomodarse a una realidad concreta, sino de estar preparados para el cambio permanente”. Al hilo, aconseja el sociólogo David Díaz Llamas que la sociedad tiene que “retomar valores del pasado como los ligados al esfuerzo y el sacrificio. Estamos en una sociedad totalmente acomodada”. Trasladando este consejo al periodismo, ese oficio que gusta tanto pero que no da ni para pipas, la idea toma aún más fuerza. España, país envidiable fuera de sus fronteras por los triunfos deportivos, peca de ‘copiona’ en otros ámbitos, como el educativo donde el espíritu original del plan Bolonia no se ha desarrollado en su plenitud, pero imita el modelo americano.  No obstante, ¿encontrarán las empresas españolas la fórmula de sobrevivir en internet? ¿O quizá están esperando a ver la reacción del periódico más importante del mundo, el The New York Times?

 
Las claves
“Internet no es la estocada del papel, es la solución”
“La prensa española precisa del ‘winner effect’ para no estancarse”
“El periodismo es una profesión maravillosa, pero no una mina de oro”
“Los periódicos, como productos de empresas, sin lectores no tienen fuerza por mucho capital que se invierta”
“Cuando algo te gusta de verdad, no lo haces como un trabajo, sino como algo con lo que simplemente disfrutas”, Nuria Vázquez
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Ramón Lobo, ave Fénix del periodismo

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Ramón Lobo

Ramón Lobo

Fue uno de esos momentos para calcar en la memoria porque se sabe que ya nunca volverán a repetirse:

Ramón Lobo tras ser despedido con un ERE por El País, dio una conferencia en la UMH , siendo ésta su primera declaración pública tras el suceso.
Para los asistentes despertaba el interés por su consagrada carrera, la curiosidad por su reciente despido y el morbo por sus primeras palabras.
Un aula abarrotada de personas pertrechadas con todo tipo de material tecnológico para inmortalizar el momento, fue el escenario desde el que el periodista arrancó su charla.

Como aperitivo, una breve repaso a los temas más candentes del periodismo: la crisis del modelo empresarial, la crisis del papel e Internet. Ramón Lobo no traía la cura para estos males que acechan a la profesión, pero tal vez quisiera concienciar al auditorio como medida preventiva contra los mismos.

De primer plato, algo más dulce que rebaje el regusto amargo de lo anterior: a pesar de los tiempos difíciles para esta profesión, Lobo da un sí tajante a la cuestión de si hay futuro para el periodismo. Para el veterano reportero, en un mundo donde hay más información que nunca, tienen que haber periodistas. Los profesionales de la información conseguirán sortear las dificultades, según Lobo, mediante la perseverancia.

El veterano reportero junto a dos estudiantes de periodismo de la UMH

El veterano reportero junto a dos estudiantes de periodismo de la UMH

El segundo plato suele ser el más contundente, el más elaborado y sabroso. Parece ser que Ramón Lobo no decepcionó como chef: habló de qué significa ser periodista para él y de cómo encaja la profesión en su obligada nueva vida tras el deceso laboral.
Quizás el nombre de su recién iganaugurado blog sintetice el espíritu del avezado reportero ante la situación: Este fuerte no se rinde. 
Afirmó que para él nada había cambiado, dibujando la estupefacción en el entrecejo de los asistentes. Lobo puntualizó: “He aprendido que la profesión es un tobogán, vales lo que vale tu reportaje. Cuando subas la escalera saluda a todo el mundo porque serán las mismas caras que veas al bajar”.
Tal vez, desde esta perspectiva de que los mecanismos de la profesión son cambiantes pero la esencia del periodista inamovible, pueda entendese mejor que para Lobo nada haya cambiado y que esta situación solo sea una vuelta a los orígenes.

El postre no llegó para todos: hay quien ha considerado que teniendo en cuenta las circunstancias, la de Ramón Lobo ha sido una intervención comedida.
Otras voces, por el contrario, opinan que los comedidos fueron los asistentes, quienes poseyendo el bisturí de la palabra no supieron rasgarle las entrañas a Lobo con las preguntas adecuadas.

Sea como fuere, parafraseando a Ramón Lobo durante su intervención, “Nuestro mayor privilegio es la capacidad de elegir”.
Conferenciante y audiencia eligieron sus palabras por lo que, tal vez, la conferencia simplemente fue la que todos juntos construyeron.