La Marea gris de Toni Martínez

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La vida, aunque pueda resultar un tópico, es como una montaña rusa. No importa si es arriba o abajo, lo sabido es que nunca hay que detenerse porque la lucha siempre sigue en pie. El bagaje intensifica la personalidad y los errores sirven de lección, por ello cuanto más dolor, más fuerza; cuanta más traición, más inteligencia; y cuanta más desilusión, más habilidad. Y a pesar de que está permitido caer de rodillas es obligatorio levantarse porque cada experiencia crea la leyenda del gladiador.

El pasado 28 de febrero de 2012 el empresario Jaime Roures bajó la persiana del periódico que montó a la sombra de Rodríguez Zapatero para darle un medio alternativo a “El País”. “Cuando cerró Público pensábamos que se acababa el mundo”, confesó Toni Martínez, periodista despedido por el ERE que dejó en la calle a 134 de los 160 trabajadores que formaban la plantilla del diario. Ahora se muestra ilusionado con La Marea, un proyecto periodístico formado por una decena de extrabajadores de Público que “apuesta por el periodismo de investigación y el análisis”, afirmó en un encuentro que mantuvo el pasado 10 de abril con los estudiantes de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández.

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El periodista Toni Martínez en la UMH

Dice un refrán popular que “tras la tempestad llega la calma”, y en el caso de Público tiene cierto sentido: la polvareda que hace unos meses levantó su adiós actualmente va perdiendo fuelle. La lectura positiva del triste final es el nacimiento de ocho nuevos medios de comunicación (eldiario.es, Mongolia, Líbero, Alternativas Económicas, Materia, InfoLibre, Iberoamerica.net y La Marea), “pequeñas células que luchamos por nuestra cuenta”, apuntó Martínez, todas ellas formadas por extrabajadores de Público e integradas dentro de la cooperativa periodística MásPúblico. Y compuesta por un consejo rector, un consejo administrativo, un consejo de redacción y un consejo editorial, y supervisada por una asamblea anual (compuesta por el 50 por ciento de los socios trabajadores y el 50 por ciento de los socios usuarios –una persona paga 1.000 euros y tiene derecho a un voto–).

El movimiento cooperativo sigue ofreciendo atractivos a los grupos de trabajadores. Un punto a favor es, según los expertos, la fuerte resistencia que tiene este modelo económico para sortear los envites de la crisis. Asimismo porque la sociedad cooperativista busca la mutua ayuda y colaboración de diversas personas que realizan actividades productivas y mercantiles relacionadas entre sí, y se rige de manera demócrata. En una reciente entrevista, Juan Antonio Pedreño, presidente de la Conferencia Española de Cooperativas de Trabajo Asociado, aseguró que los jóvenes “menores de 30 años y con mucha cualificación” son el grupo que más se ha incorporado al cooperativismo y consideró “de futuro” optar por este modelo.

El proyecto Tageszeitung (TAZ), comenzó en Alemania en 1978 de la mano de jóvenes –la mayoría no eran periodistas– que militaban en movimientos pacifistas, feministas y antinucleares. Ante su falta de viabilidad provocada por los pormenores de la caída del muro de Berlín, el diario se decantó por su plan b: convertir la asociación editora en una cooperativa donde los lectores pasaran a ser editores. Fue un éxito. En cuatro meses contaban con 3.000 socios y a día de hoy la cifra supera los 12.000. Es un éxito. Tanto es así que el diario TAZ es el icono cooperativista en los medios de comunicación alemanes. Para bien o para mal, el país de Angela Merkel está de moda. Unos, ahogados por la situación económica española, están obligados a protagonizar su particular “fuga de cerebros”, mientras que otros tienen un ojo puesto en el territorio germano para captar el secreto de su saludable supervivencia. En este sentido, la cooperativa MásPúblico sigue los pasos de TAZ para convertirse en todo un referente de negocio en el periodismo español “porque es nuestro modelo a seguir”, aseguró el Toni Martínez, quien admite que “España no es Alemania”.

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Los estudiantes de Periodismo durante la visita de Toni Martínez

A diferencia de otras cabeceras como “El País”, “El Mundo” o “ABC”, entre otras, que se gestionan mayoritariamente a base de la publicidad, en La Marea la historia cambia. “En nuestro modelo de negocio la publicidad tiene un peso inferior al 15 por ciento”, dijo el reportero, puesto que las suscripciones (‘suscripción amiga’: doce números por cincuenta euros) y las ventas atesoran la supervivencia del medio.

La ideología de La Marea (libertad, defensa de lo público, memoria histórica o cultura libre, entre otras) “es nuestra carta de presentación”, afirmó Martínez, quien confesó que los movimientos sociales, como la marea negra de los mineros o la verde de educación, fueron el factor principal para la elección del nombre del periódico. En este sentido, La Marea, fiel a su propia ideología, camina pegada a la sociedad para denunciar sus problemas. “Queremos ser un medio transparente y democrático”, declaró el periodista valenciano. Y para alcanzar esta premisa siguen fieles a las bases que establecieron en su primer editorial ‘Sin miedo y sin ataduras’ donde se oponen a todo aquello que obstaculice el libre desarrollo de la profesión.

“Periodismo es para nosotros sentarnos delante del ordenador sin ningún tipo de presión política o empresarial que condicione nuestros artículos. Es por ejemplo poder publicar el nombre de un banco responsable de un desahucio sin miedo a que retire sus anuncios”

(Un fragmento de ‘Sin miedo y sin ataduras’)

A diferencia del viejo debate entre los antagónicos print–online que encamina el periodismo hacia internet (véase ‘Newpaper’ de Albert Montagut), Martínez se opone al formato digital: “Nuestros ingresos vienen ahora mismo exclusivamente del papel, creemos que el futuro está en el papel porque hay una demanda de ello”. La Marea vende mensualmente “más de 15.000 ejemplares (la tirada es de 25.000)” en kioscos de Madrid, Barcelona y Valencia, y en el resto del país mediante puntos de venta específicos. En Alicante, se puede conseguir en los kioscos David y Roque, al precio de 3 euros. “En Elche tendremos algún punto de distribución y en Alicante los ampliaremos”, auguró el reportero, quien adelantó que “vamos a preparar aplicaciones para Smartphone”.