Que impere la verdad

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Stephen Glass estudió en la Universidad de Pensilvania. Allí, ejerció de director ejecutivo del periódico The Daily Pennsylvanian. Mientras tanto, ganó notoriedad debido a la polémica que surgió entorno al robo de una edición entera del periódico por un grupo de estudiantes molestos. Tras licenciarse, fue contratado por The New Republic; revista liberal estadounidense sobre política y las artes publicada periódicamente desde 1914. En TNR, Stephen Glass, ejerció como asistente de redacción. Pero rápidamente destacó escribiendo artículos para dicha revista con tan sólo 23 años. Mientras fue contratado a tiempo completo para TNR, Glass también escribió ocasionalmente para revistas como Policy Review, George, Rolling Stone y Harper’s.

El film ‘El Precio de la Verdad’

El Precio de la Verdad cuenta como día a día, Stephen Glass, gana reputación como periodista debido a sus increíbles artículos. Pero en 1997, TNR recibe el primer aviso. Joe Galli, del Comité Nacional Republicano y Davide Keene de la Unión Conservadora Americana, enviaron cartas a la revista acusando a Glass de inventarse datos en “Spring Breakdown”, una historia que describía borracheras e inmoralidades en la Conferencia de Acción Política Conservadora de ese mismo año. En ese sentido, y tras recibir, TRN, varias advertencias, Glass fue finalmente descubierto en mayo de 1998. El artículo que precipitó su caída fue “Hack Heaven”. Artículo en el que Stephen Glass narraba los hechos en primera persona implicando su asistencia en los acontecimientos relatados, y los describía de forma casi cinematográfica aumentando su espectacularidad. Los relatos del joven Glass resultaban increíbles. “Hack Heaven” contaba la historia de un hacker de 15 años que había sido presuntamente contratado por una gran compañía, “Jukt Micronics”, para trabajar como consultor de seguridad después de haber entrado en su sistema informático. Pero Adam Penenberg, de Forbes.com, tras leer el artículo realizó sus propias investigaciones llegando a la certeza de que Glass se había inventado las fuentes y los hechos ocurridos. Esta “historieta” resultó ser completamente ficticia. Penenberg gracias a su agudeza y saber hacer, destapó el escándalo que dejó en evidencia el sistema de verificación en los medios tradicionales norteamericanos.

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Imagen de Stephen Glass en la pelicula “El precio de la verdad”

La historia de Stephen Glass y TNR, demuestra que rigor, verificación y buen periodismo no son sinónimos de medios tradicionales, ya que éste no es un caso aislado. The New York Times , descubrió como uno de sus jóvenes figuras era un fraude. “Blair había plagiado, copiado, inventado, exagerado y falsificado muchos de sus artículos, algunos de ellos en portada, a lo largo de los últimos meses. Era una increíble mancha en los 152 años de historia del rotativo neoyorquino.” “Es el mayor escándalo que salpica a la prensa estadounidense desde que en 1981 el Washington Post renunciara a un premio Pulitzer tras descubrir que una de sus periodistas, Janet Cook, había exagerado considerablemente su artículo sobre un niño drogadicto.”

“Ha habido otros episodios más recientes, menos graves pero recurrentes: un fotógrafo del Los Angeles Times retocó una de sus fotos de la guerra en Irak para añadirle dramatismo; dos periodistas del Salt Lake Tribune vendieron datos al tabloide National Enquirer sobre el secuestro de Elizabeth Smart, el gran suceso del pasado verano. Hace unos años,un columnista del The Wall Street Journal, Foster Williams, fue condenado por vender información privilegiada. El New Republic y The Boston Globe también tuvieron en su momento que reconocer públicamente algunos episodios de reportajes fraudulentos.”

Así nos lo cuenta El País.

“Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.” (Platón)

El sistema de verificación por el que deben pasar las noticias tiene que ser mucho más estrictos, comprobando cada hecho.

La veracidad de los relatos prima por encima de todo lo demás, siendo uno de sus principales objetivos informar a la sociedad y velar por la transparencia del periodismo.

Para conceder a una noticia la máxima calidad informativa: debe ser objetiva y respetuosa con la verdad, sumando la ética profesional de cada uno.

Es de vital importancia contrastar las informaciones, las fuentes…

Esto forma un claro ejemplo de una farsa en una profesión cuya finalidad es que impere la verdad.

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